Te proponemos visitar una villa en la que la gastronomía tradicional se une con el folklore y se convierte en un arte que puedes sentir, saborear y disfrutar en sus afamados figones.

Villa de realengo, cruce de caminos y descanso de ilustres viajeros. Posee una historia ligada a las raíces de Castilla. Su trazado medieval (muy presente en el famoso mapa de 1503, copia situada en varios puntos de la villa) es ejemplo utilizado por historiadores, y amantes del arte que descubren una ciudad llena de pequeños tesoros.

Un paseo por la villa anteriormente amurallada, nos lleva a descubrir que no vive ajena a sus 3 ríos. Sus paseos fluviales invitan al visitante a descubrir una ciudad más relajada que lleva con orgullo su apellido.

Pero Aranda también es descubrimiento. En el corazón de la villa existe un entramado de bodegas subterráneas que no deja indiferente a quien la visita (entre 7 y 10km y a 10m de profundidad). Desde el s XII hasta nuestros días han permanecido intactas en silencio, sólo roto en época de vendimias o acontecimientos históricos (como en época de guerra) donde las gentes de la ciudad encontraron refugio, también en fiestas y celebraciones…